EVALUACIÓN FORMATIVA (DR. ÁNGEL DIAZ BARRIGA CASALES)
En conferencia magistral titulada "Evaluación formativa", impartida por el Dr. Ángel Díaz Barriga critica la inexistencia de un acuerdo sobre le significado de evaluación formativa. Señala que no todas las personas han comprendido el sentido del término, incluso de miembros de MEJOREDU. Este material fue publicado el pasado 10 de octubre de 2024 en el canal oficial de la Dirección de Educación Secundaria del EDOMEX.
Señaló el conflicto cuando aparecen formatos para la construcción del Programa Analítico y que la propia autoridad genera confusiones. El plan de estudios considera indispensable la evaluación, los docentes han sido abandonados por mucho tiempo.
Subrayó que el constructivismo es una corriente en psicología del aprendizaje importante, pero no es didáctica. Esta corriente plantea etapas del trabajo pero el trabajo con grupo requiere reconstrucción permanentemente de la planeación debido a la interacción. Siempre se reorganiza la planeación conforme se relaciona uno con los estudiantes. En ocasiones se ha solicitado una planeación muy clara incluyendo minutos que si no está presente no es válida.
Parece que la didáctica mexicana se reduce a planeación, mas no aborda los principios según las necesidades en el aula. En la perspectiva pedagógico didáctica se recuperó el concepto de evaluación formativa articulado a la acción didáctica. Barriga insistió a figuras de dirección que no establezcan en la planeación donde se encuentra la evaluación formativa con la acción de trabajo didáctico.
Citó a Freinet, reconociendo que quizá sea necesario traer sus experiencias de vuelta, y la necesidad de atender conforme a la realidad demandante. Describió que antes se estaba acostumbrado a trabajar secuencialmente, ahora se necesita revisar la realidad para saber que problemas se deben ir abordando. Cada problema se puede abordar en profundidades diferentes que colectivamente se vayan trabajando.
Reconoció que se hacen actividades aún en la escuela tradicional -como aparece señalado en un texto que leyó- pero se pretende que sean significativas. La evaluación formativa también debe formar parte de ese acto, como acciones paralelas. Se abre la pregunta sobre ¿cómo plantear la evaluación formativa?
Sobre los materiales de Consejo Técnico de Febrero, Barriga recuperó la aportación del "Timing Pedagógico", cuando el docente debe "hacer algo" para canalizar la atención de los alumnos.
La evaluación formativa nace del debate estadounidense, recupera el concepto didáctico de "examen", el cual aparece antes de que aparezca el sistema educativo público. En Europa, cuando aparece el estado, es quien toma la educación. Para Comenio, es un acto de aprendizaje, no de calificación. Es necesario comprender la dimensión didáctica del examen. Para Comencio, era una posibilidad de reflexionar sobre los errores (Cap 19).
El examen no era para aprobar, no se pasaba de grado de manera calificativa sino por edad. Cuando se hace el sistema educativo nacional (el que conocemos) el examen adquiere otra función: la de promoción. Aquí aparece un tema administrativo pero no didáctico: la calificación. Evaluar o calificar son dos actos que se confunden y pervierten el acto educativo.
"Fuimos a la escuela a obtener calificaciones" -señaló Barriga. Aunque no nos gustaran las materias uno se las arregla para obtener calificaciones. La calificación convirtió a la escuela en un acto mercantil. El maestro solicita hacer cosas, el alumno las hace y a cambio obtiene un número (acto mercantil).
Para los padres y las sociedad la calificación significa mucho. En la NEM se está luchando porque la sociedad cambie, comenzando por el maestro y la manera en cómo entienden el trabajo de evaluación. Desde que se ponen estrellitas el alumno comprende que la escuela clasifica ("alumnos de 6 y de 10").
La escuela ocasiona que el alumno asuma posición de fracaso o posición de éxito (citando a Perrenoud "Construcción del éxito y el fracaso escolar"). Entre los alumnos se reconocen y se señalan como personas que no sirven para los estudios, la escuela construye mentalidades que deben ser cambiadas.
El alumno debe ir a clases para aprender, debe preguntarse qué quiere aprender. Con alumnos de preescolar se puede lograr, con alumnos de secundaria se enfrenta el problema de la adolescencia y se deben encontrar otras formas para entusiasmar el aprendizaje. Criticó cómo al hacer la planeación de clase nos interesa el proyecto, pero allegar a aula no ofrecemos un proyecto que sea del alumno.
Los docentes cuentan con saberes de su formación académica y saberes de su experiencia. La experiencia personal, significativa y diferente debe encontrar cómo compartirse y como argumentarse, cómo reconocerse entre otros retos.
El aula está convertido en algo mercantil, no se puede quitar la calificación aunque es un acto administrativo. La calificación no es un tema de la didáctica.
Bloom comienza a hablar en los 70s sobre los dominios de aprendizaje, es una idea para buscar que todos los alumnos obtengan el aprendizaje. Bloom pensó que todos los alumnos deben tener los mismos aprendizajes, cuando cada alumno desarrolla su proceso de manera personal. No hay dos alumnos con aprendizajes iguales.
Lo más conocido de evaluación formativa es la perspectiva sajona, poco se conoce de la perspectiva didáctica francófona. La primera se fundamenta en la psicología del aprendizaje, no es inadecuada, es una corriente de pensamiento. La perspectiva francófona se articula más con lo pedagógico didáctico.
Criticó que cuando se estudia pedagogía, no se ha logrado el desarrollo de la didáctica Mexicana en la cual no se ha salido de la perspectiva instrumental. En el caso de Francia, Suiza, Bélgica y Canadá hay académicos con otras aportaciones.
En la perspectiva anglosajona se señala los errores por parte del docente al alumno (escalas estimativas, listas de cotejo, rúbricas). En estas últimas se remite al desempeño y la obtención de puntajes, como el caso de Servicio Profesional Docente y el ejercicio de evaluación que se realiza. En este ejercicio hay un aparente trabajo cualitativo, pero después se interpreta en un mecanismo cuantitativo reduciendo a número la evaluación.
Se debe pensar en cómo acompañar a los estudiantes para generar procesos de aprendizaje que resulten valiosos. Esto enfrenta un problema al trabajar con gran alumnado. Se necesita que el alumno sea el primero que pueda reflexionar cómo trabaja, qué se está aprendiendo, qué no ha logrado aprender. Es bueno que se socialice esto para recibir retroalimentación y coevaluación desde sus pares. Los procesos de vinculación de lo que se hace, lo que no se logra clarificar, debe ser más horizontal; esto es trabajo didáctico.
Las Reformas del 74 en las escuelas normales establecían dinámica de grupos, después de ese momento, un acercamiento a la teoría grupal desapareció el trabajo docente. Es necesaria la información para enfrentar los fenómenos grupales, también se debe saber cómo sumarse como grupo de aprendizaje y no como individuos en el salón de clase, no se logra formar un grupo.
Las diferencias entre serie y grupo. En serie se están juntos pero no son parte de algo como cuando se está en grupo. No basta con tener los alumnos en el aula de clase para formar un grupo, se requieren acciones para migrar los sujetos a una identificación grupal común. Es más complicado lograr el acto de instrospección sobre qué se quiere aprender, salir de la importancia única de la calificación en lugar del aprendizaje.
De la perspectiva francófona se debe recuperar varias acciones importantes:
- Si el alumno no reflexiona sobre su aprendizaje, no se puede hacer nada. Hay que cambiar la actitud de alcanzar y obtener una calificación por aquella que implique saber qué quiere aprender del campo.
- Replantear las actividades de aprendizaje por parte del docente. Reconocer cómo reorganizar la forma de trabajo durante el proceso. Ser docente requiere tener la capacidad permanente de reorganizar al forma de trabajo de acuerdo a la capacidad del grupo.
Cambiar la actitud del estudiante implica cambiar la actitud del docente. El docente no acaba nunca de aprender. La evaluación formativa implica dos procesos, replantear lo que se hace con los alumnos y el "Timing".
Derivado de una lectura de Steiman, Barriga describe en un segundo momento que se puede pensar en que el estudiante reflexione, por ejemplo, con frases a completar:
- "Lo que más me entusiasmo esta semana..."
- "Los temas que se me dificultaron..:"
- "Lo que me faltó revisar..."
- "Entendí claramente, per no tanto..."
- "No me gusta trabajar..."
- "Me hace falta practicar...."
Esto lleva a que el alumno se vea "frente a un espejo" sobre sus actividades de aprendizaje. Se le abona a que los estudiantes asuman su responsabilidad de aprender. El debate francófono actual contiene permanentemente ello. Sugirió la lectura del texto "Aprender sí, ¿pero cómo?" de Philliphe Meirieu, una obra sobre cómo hacer que los alumnos asuman su responsabilidad de aprender.
Se debe lograr que la evaluación fluya y despierte entusiasmo en los maestros. En la evaluación formativa el alumno debe pensar cómo se va a ayudar el mismo, no se puede formalizar. Se solicitó a las autoridades que no la formalicen. Es necesario replantear el sentido de la retroalimentación, esto es algo que el estudiante hace para saber qué está trabajando y saber qué debe mejorar, pero nace de él y la discusión horizontal.
La didáctica es la disciplina de, para y por el docente. Incluye las posibilidades de lo que se puede hacer aunado a la experiencia del propio docente. Los docentes también elaboran a la didáctica.
Refirió a Freinet, destacó la sencillez que la caracteriza como maestro. Además, sus acciones para sacar adelante a los alumnos. Indicó cómo no existe libro alguno que le aclare qué hacer en la aula de cada quien, será la propia formación la que lo haga. Indicó la importancia de escribir aquello que impactó durante el curso escolar que ayude a repensar la práctica. En México no se fomenta que haya una comunicación colectiva entre los docentes.
Freinet decidió no llamarle método ni lo patentó, porque lo que pretendió es que los maestros compartan cuáles son las técnicas que ellos idean. Recordó un libro que invita a los alumnos que recordaran los mejores recuerdos sobre los docentes antes de entrar a la normal.
No pueden existir formatos de evaluación formativa, no se puede formalizar, se realiza vinculando una estrategia de enseñanza, no hay posibilidad de llevarla a cabo si no se ayuda al alumno reflexionar. No se hacen informes de evaluación formativa ni generales ni particulares.
Barriga está en contra del acuerdo de evaluación que solicita que se escriba algo del alumno. Los resultados de proyectos, tareas, pueden convertirse en instrumentos de evaluación formativa.
Se puede trabajar como una reflexión individua y en pequeños grupos analizando lo que se logró y las dificultades que tienen. Enfatizó que la función didáctica del error es encotrar las razones por las que se equivocó y no señalar qué se equivoca. Indicó que la escuela comete el error de señalar con rojo.
Finalizó con referir a Comenio (Capítulo 19 de Didáctica Magna), Para que nada se quede error en los alumnos, nuestra tarea no es señalar errores, es ayudar a que el alumno identifique el error, porqué el error y qué puede hacer.
Para hacer una evaluación formativa se requiere un clima de confianza, que los alumnos colaboren, que no haya sanciones y que no haya informe. Es un reto pedagógico. Sugirió leer el plan de estudios, lo que dice sobre calificación y evaluación formativa. Concluyó, no trabajamos las propuestas fundamentales de la Didáctica.
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